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El director general de la Fundación, Enrique Corral, entrevistado en Idealista: "Para la construcción de viviendas ya no vale cualquiera"

El portal inmobiliario publicó este lunes una entrevista al director general de la entidad paritaria, en un momento en el que el sector vuelve a la senda del crecimiento

Entrevista

La carrera profesional de Enrique Corral siempre ha estado vinculada a la construcción. Ha sido asesor de empresas, miembro de la Confederación Nacional de la Construcción, gerente de la Asociación de Promotores Constructores de España, y ya lleva 15 años dirigiendo la Fundación Laboral de la Construcción, una organización sin ánimo de lucro en la que patronal y sindicatos unen fuerzas para fomentar el empleo y la formación de los trabajadores del sector.

Licenciado en Derecho y diplomado en la especialidad jurídico-empresarial, Corral ha vivido los mejores y peores momentos del negocio. Confiesa que tiene muy vivos los recuerdos del pinchazo de la burbuja y cómo durante la crisis la construcción se convirtió en un sector denostado y demonizado, a pesar de ser tan importante para la economía y la sociedad. Ahora, en plena recuperación, pide a los profesionales y la Administración que cooperen para demostrar por qué es un sector de futuro y analiza cómo está cambiando el entorno laboral.   

Pregunta: ¿A qué se dedica la Fundación?

Respuesta: Es un instrumento creado por la patronal y los sindicatos para trabajar en el ámbito laboral, fundamentalmente en la formación de los trabajadores, en la prevención de riesgos y en el fomento del empleo. Hay que tener en cuenta que el sector de la construcción tiene sus peculiaridades (mucha movilidad, los centros de trabajo son temporales y cambiantes...) y eso requiere tener una organización también peculiar si queremos que el sector se profesionalice. Y para eso está la Fundación.

Llevamos 25 años dando cursos y por nuestras aulas han pasado más de 1,8 millones de alumnos. Tenemos una oferta de cursos muy amplia: una está más dirigida a los parados, que por ejemplo pueden hacer formación que le da un certificado (electricistas, fontaneros, instaladores de aire acondicionado o de placas solares...) y para los que están trabajando tenemos cursos de actualización, que son más cortos y algunos son online. 

P: ¿Cómo veis el sector actualmente?

R: Los datos apuntan a que comienza una cierta recuperación en un sector que en 10 años se redujo en términos de producción un 40% y que en lo laboral se redujo a una tercera parte, al pasar de tener dos millones de ocupados por cuenta ajena a unos 640.000 en seis años. La recuperación no solo se produce en la producción, también en el peso del sector en el PIB y en la inversión. Y aunque no llegará a los niveles en los que estuvo, tiene que avanzar más en términos porcentuales.

P: ¿Cómo están cambiando las empresas?

R: Empezamos a observar que algunas empresas pequeñas ya hablan en términos de competencia y de diferenciarse, y uno tiene la sensación de que la construcción está cambiando mucho y se está normalizando. El sector deja de ser tan artesano y empieza a parecerse a una industria normal.

P: ¿Qué tipo de profesionales buscan?

R: Las empresas siguen buscando albañiles, encargados de obra... Pero es verdad que ya buscan perfiles con unas determinadas habilidades a las que antes no se les prestaba atención.

En general, cada vez va a tener menos peso en la obra el trabajo físico y duro del peón y va a pesar mucho el trabajador cualificado que sabe hacer un determinado montaje de un tipo de material o de una pieza concreta. Y luego también un encargado que se debe modernizar y va a tener que ser capaz de manejar la gestión de la obra a través de nuevas tecnologías: una tableta, un teléfono móvil...

En este sector hay muchos oficios diferentes, pero lo común a todos yo creo que son esas competencias transversales de capacidad de trabajo en equipo. Creo que vamos a un trabajo en modo colaborativo, como hace por ejemplo el sector del automóvil, para conseguir un buen producto en el menor tiempo y con el menor coste posible. Pero para eso necesitas que toda esta gente de oficios cambie el chip y tenga una visión global de los proyectos.

P: ¿Realmente hay falta de trabajadores cualificados?

R: Las empresas tienen razón cuando dicen que hay falta de profesionales. Y aunque sí existen buenos profesionales en el sector, lo complicado es encontrarlos por varios motivos. Por ejemplo, en este sector es muy difícil acreditar la cualificación, porque mucha gente no tiene un título: la mayoría ha adquirido las competencias trabajando en la obra y son buenos, pero es difícil que puedan demostrarlo.

Pero hay otro problema: con la crisis que hemos sufrido, una parte importante de la mano de obra extranjera se ha marchado a sus países y quizá los que eran más competentes se han jubilado, y mientras tanto no ha sido posible reponerlos.

¿Por qué? Porque, aparte de sufrir la crisis económica como nadie en este país, el sector de la construcción ha sido denostado y demonizado. Incluso hemos tenido que ver cómo algunos responsables políticos hablaban de ‘menos cemento, más talento’ y cómo durante años se ha negado el apoyo a la formación de profesionales del sector de la construcción. Hemos descuidado la formación de la generación del recambio de los grandes profesionales del sector y ahora hay mucho trabajo por hacer.

P: ¿Son conscientes las Administraciones Públicas?

R: Ahora las AAPP se han dado cuenta de que la construcción es un sector de futuro y en sus políticas de empleo están apoyando programas de formación y empleo. Tenemos algunos ejemplos recientes como el Gobierno de Canarias, por ejemplo, donde hemos conseguido formar empleados en riesgo de exclusión que han trabajado en las obras de rehabilitación en las viviendas sociales en las que ellos mismos están viviendo. El resultado de esos proyectos es que una buena parte de esos alumnos consiguen reinsertarse en el mercado laboral, algunos incluso se convierten en autónomos.

P: ¿El sector tiene más mensajes para el sector público?

R: Es evidente que para la promoción privada uno de los elementos fundamentales es el suelo, y es el elemento que está sometido al control de las Administraciones.

Creo que todas las Administraciones deberían aprender de la historia y ser conscientes de que para crear el producto que se está demandando, porque es evidente que la demanda se ha reactivado, uno de los ingredientes fundamentales es el suelo y tienen que buscar fórmulas para que se genere suelo finalista de la forma más ágil posible. Me parece antisocial que un ayuntamiento restrinja la generación de suelo finalista por motivos coyunturales o políticos al final se encarezcan uno de los componentes principales de los costes para generar una vivienda. Creo que hay que tomar nota de lo que ha pasado en los últimos años y corregir los errores.

P: ¿Por qué la construcción tiene mala reputación?

R: A nadie normal se le ocurriría convertirse en banquero, pero en este país cualquiera era promotor hace unos años. Y eso evidentemente ha cambiado. No olvidemos que ya es el consumidor quien pone ahora las exigencias. Ya no se despachan los pisos de cualquier manera, aquí ya no se vende cualquier cosa que se acomete, y esto está afectando a toda la cadena de producción.

P: ¿Qué dirías a esos jóvenes que no tienen empleo o que no saben qué estudiar?

R: Que la construcción es un sector de futuro que está detrás de un montón de cosas de nuestra vida: siempre vamos a necesitar vivir en algún sitio y vamos a tener que mejorar nuestras infraestructuras.

También es fundamental que el sector dignifique su imagen y explique lo que realmente es la construcción del siglo XXI y eso es lo que debemos transmitir a los jóvenes, que deben saber que trabajamos con tecnologías avanzadísimas, que una obra ya no es un sitio sucio donde se hace un trabajo indigno, sino que es un sitio donde se hace trabajo muy bonito, con gente especializada y cuyo resultado se ve y se toca. Se acabó eso de que “el que no vale para otra cosa se va a la obra”. A la obra ya no entra cualquiera, ahora entra gente preparada.

P: ¿Cómo puede evolucionar el empleo en la construcción?

R: Al final el empleo está llegando por el mercado residencial, por la obra privada, no tanto por la pública. Y teniendo en cuenta cómo están evolucionando los visados de obra nueva y el empleo, podemos hacer una predicción: podemos pasar de tener unos 830.000 actualmente a más de un millón de trabajadores por cuenta ajena en 2020. Por tanto, nos aventuramos a estimar un crecimiento de 200.000 empleos o más en los próximos dos años.

P: Además de construcción, ¿qué papel va a jugar la rehabilitación?

R: La realidad es que los visados de rehabilitación no levantan cabeza. La rehabilitación debería despegar y no lo está haciendo, probablemente porque faltan incentivos a los propietarios. La actividad que interesa es la rehabilitación integral de barrios..., es decir, actuaciones importantes en las ciudades, y para ello hay que hacer intervenciones en los bloques y es complicado incentivar a las comunidades de propietarios para que acometan rehabilitaciones integrales. Hay que prestarle atención e incentivar la demanda, porque la necesidad está ahí. Solo falta la chispa.

P: ¿Qué tipo de incentivos?

R: No sé si tiene que ver con medidas fiscales, financieras o con medidas que impulsen el que se pueda tener una financiación y que al final salga a cuenta acometer una actuación de rehabilitación de verdad e integral. A lo mejor tendríamos que mirar lo que ha ocurrido en otros países como Reino Unido, y si lo consiguiéramos estoy seguro de que los indicadores que tienen que ver con la actividad de la rehabilitación empezarían a evolucionar muy favorablemente porque la necesidad está ahí.

P: ¿Qué retos tiene el sector, además de la rehabilitación?

R: Sin duda uno de los retos es la inversión pública, que entre 2007 y 2014 la licitación de obra pública se redujo más de un 60%. Es algo que se tiene que recuperar y parece que en 2017 se dieron los primeros pasos.

El sector también tiene que plantearse como reto asumir el peso que merece en la economía española, europea y global, porque siempre ha tenido mucha importancia. Además de la parte cuantitativa, la construcción también es protagonista de la eficiencia y aquí tiene bastante que decir no solo por la gestión de sus residuos, sino también en su proceso de fabricación, en el consumo energético que tiene y en el consumo de los inmuebles que se construyen.

No podemos olvidar que Europa se ha marcado un reto de reducir un 20% el consumo energético y las emisiones, y que la edificación es protagonista de más del 40%. También hay que actuar mucho con el consumidor final. Lo que hace falta es impulsar la eficiencia en sitios normales y en casas normales para que la gente se dé cuenta de que el cambio es posible.

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